Viendo el caos en la escena, la mirada de Lucío se oscureció, no importaba más. Incluso si esa persona tenía segundas intenciones, debía aprovechar la oportunidad para escapar. La oportunidad era única, si la perdía, no tendría otra.
Pensando en ello, Lucío miró hacia una puerta lateral no muy lejos. Aprovechando que nadie le prestaba atención, corrió rápidamente hacia ella. La puerta, que solía estar cerrada, ya había sido abierta por alguien. Lucío no tuvo que esforzarse demasiado y logró lleg