Ana, apresurada por Lucas, con una firme determinación, circuló hasta el frente de él. Sin embargo, este hombre solo llevaba puesto un par de pantalones cortos y, al darle una ojeada, Ana sintió cierta vergüenza. Así que entrecerró los ojos y empezó a limpiar las otras partes de su cuerpo.
Viendo el comportamiento de Ana, Lucas habló entre risas y con un tono de ligera frustración:
—¿Es así es cómo piensas hacerlo bien?
—¿Qué tiene de difícil?—Respondió Ana con un toque de desafío.
Sin embargo,