Adelina se quedó paralizada, nunca se imaginó que Sebastián no estaba bromeando.
—¿Por qué yo? No me parece que sea la mejor opción... podrías evitar muchas complicaciones si eligieras a alguien más.
Después de formular esta pregunta, el corazón de Adelina latió más rápido, sintiéndose como si estuviera esperando una sentencia inesperada.
—Solo pienso que nos conocemos bien, además, tú también necesitas mi ayuda con algo. Este intercambio me parece justo, y si algún día decidimos divorciarnos, n