—Si te resulta muy incómodo, déjalo, pensaré en otras soluciones.
Sebastián también pensaba que la situación era absurda, así que no quería causarle problemas a Adelina.
—No, no es nada. Si puedo ayudarte, iré.
Adelina lo pensó y finalmente estuvo de acuerdo, de todos modos, siempre podía intentar explicar la situación.
—No necesitas estar nerviosa, si surge algún problema, yo lo resolveré.
Sebastián recordó a Adelina algunas cosas más antes de irse.
Por otro lado.
Isabel había tomado un vuelo i