Pero esta dirección, parecía situarse en las periferias de la Ciudad S, cerca de un muelle. Tras una breve vacilación, Ana copió las palabras, y se dirigió directamente a la estación de policía.
No tenía claro qué le había sucedido a Adelina, pero sabía que actuar impulsivamente no sería la mejor decisión, sería más sensato buscar la ayuda de la policía.
Preparada, Ana tomó sus cosas y salió. Al ver al pequeño Javier aún durmiendo, sintió un nudo de culpa.
Javier acababa de regresar a su lado, y