Lucas hablaba con su padre, cada palabra que pronunciaba era tan profunda como el sonido encantador de un violonchelo. Sus labios se tensaban de vez en cuando, desprendiendo una tentación de control total.
Este Lucas era un poco diferente al hombre que ella recordaba.
Carolina entrecerró los ojos, parecía recordar la imagen del día en que vio a este hombre por primera vez.
En aquellos días, debido a un accidente, fue secuestrada por los enemigos de la familia Herrera y abandonada en un barrio de