Ana se quedó paralizada, su mente en blanco, incluso se olvidó de esquivar el beso inesperado. La reacción instintiva de Ana fue cerrar los ojos fuertemente.
Esa acción hizo reír a Lucas. Justo cuando estaba a punto de profundizar el beso, de saborear esos labios rosados y suaves, el teléfono de Ana, que tenía en sus brazos, empezó a sonar de manera abrupta.
Ana despertó al instante y abrió los ojos.
—Hay una llamada.
Lucas no quería soltarla, pero el sonido de la llamada se hacía cada vez más f