Lucas terminó de curar sus heridas con la cabeza baja, luego encontró algunas toallas de papel para limpiar las manchas de sangre en el suelo.
Siempre supo que Ana era una mujer de corazón blando, siempre dispuesta a dar un paso adelante por cortesía, a menos que la persona sea extremadamente desagradable para ella.
Pero esta vez, finalmente entendió, cuando una mujer de corazón suave se endurece, nada puede hacerla tambalear.
Pero no tenía derecho a quejarse, todo esto era consecuencia de sus a