El asunto se había vuelto delicado debido a la implicación de la familia Hernández, por lo que la policía había actuado con suma cautela. Habían revisado meticulosamente cada prueba, realizando análisis tras análisis. Y el veredicto fue que Ana, impulsada por una disputa sentimental, se había enfrentado físicamente a Luna, finalmente empujándola por las escaleras. El rostro de Ana palideció como la cal.
—No la empujé... ¡Ustedes están incriminando a una inocente!
Estalló Ana, incapaz de control