Lucas permanecía imperturbable ante las palabras de aquel hombre, perdido en sus pensamientos mientras permanecía sentado en aquel lugar.
No mucho después, la lluvia comenzó a caer.
David, que había llegado apresuradamente desde el hospital, vio la situación y trató de mover a Lucas a un lugar protegido de la lluvia.
La herida de Lucas aún no había sanado por completo, y si se empapaba y se inflamaba, las consecuencias podrían ser graves.
—No me toques.
Apenas la mano de David tocó a Lucas, este