Finalmente, Ana cedió.
—¿Entonces qué quieres que haga para que dejes de hacerme esto?
Al ver que Ana finalmente había dejado atrás su orgullo habitual, Isabel sonrió triunfante.
—Es sencillo, solo necesitas hacer lo que digo, hacer que Lucas te olvide por completo, que se vaya de aquí, y entonces yo dejaré de molestarlos.
Isabel explicó su plan con meticuloso detalle, Ana escuchó sin expresión alguna en su rostro.
Llegados a este punto, ya no tenía espacio para rechazar, para proteger a aquel