—Lo siento, mi trabajo en la empresa me tiene bastante ocupada, así que ya no tengo tiempo para platicar más contigo.
Con estas palabras, Ana se marchó del café.
Isabel no esperaba que ella se atreviera a humillarla de esa manera. Isabel, enojada, golpeó fuertemente la taza contra la mesa.
¿Qué querrá decir esta mujer? ¿Que no le interesa Lucas y que su hijo se ofreció a ella sin más?
El desdén de Isabel por Ana se intensificó. Verdaderamente, Ana era una mujer desagradecida y sin modales.
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