Pero, ¿acaso Lucas no dejó las cosas claras hoy? Al pensar en todo esto, a Ana le dolía la cabeza. Sin embargo, ya que decidió quedarse a trabajar aquí, no podía permitirse prestar atención a rumores y chismes, solo necesitaba hacer bien su trabajo.
Ana no se tomó el asunto a pecho, revisó la hora y tomó el coche para volver a casa. Al llegar a la casa de Adelina, Ana se dirigió a un supermercado cercano para comprar algunas verduras y frutas. Apenas entró, unas cuantas personas la miraron de ar