El corazón de Ana estaba lleno de desconfianza. ¿Acaso Lucas no estaba satisfecho con el resultado de antes, aún sin intención de dejar de atormentarla? En un lugar tan desolado, la imaginación de Ana comenzó a expandirse sin límites. Rápidamente puso su mano detrás de su espalda y agarró una pequeña navaja militar de su llavero. Si Lucas realmente quisiera hacerle daño, ella estaba dispuesta a llevarlo consigo a la tumba.
Lucas vio el temor claro en los ojos de Ana, y sintió un dolor en el cora