Capítulo 259
Probablemente, reflexionó Lucas, lo despreciaba tanto que ni siquiera deseaba tenerlo presente en sus sueños. Mientras se sumía en la repugnancia por sí mismo, unos pasos resonaron desde el exterior de la estancia. Un hombre ataviado con una impecable bata blanca hizo su entrada. A diferencia de otros psicólogos que mantenían una distancia prudencial al ingresar, este se acercó sin dilación a Lucas. Con un movimiento enérgico de su mano, comprobó que Lucas no mostraba señales de reacción ante su