En lo más profundo del corazón de aquel hombre, Ana, a sus ojos, no era más que una mujer intrigante y desvergonzada. Incluso el niño que llevaba en su vientre fue rechazado y desechado por él, quien había ordenado que le fuera arrebatado por la fuerza. ¿Por qué habría de esforzarse Ana en vano por alguien que nunca creyó en ella? Aquel lugar no le había regalado ningún recuerdo hermoso, solo una vida llena de sufrimiento. Lo mejor era escapar.
—Por supuesto que deseo marcharme, pero necesito ha