El doctor miró a Lucas, lamentándose mientras negaba con la cabeza:
—Lo siento profundamente, Sr. Hernández. La Señorita López, ella ya ha...
Lucas escuchaba absorto las palabras del doctor. Escuchaba claramente cada palabra, pero de alguna manera, no podía procesar el verdadero significado que encerraban.
Después de un momento, Lucas reaccionó como un león enfurecido, agarrando con ímpetu el cuello de la bata del doctor:
—¡No puede ser ella, cómo podría ser ella, ella no va a morir!
El doctor,