Al escuchar las impactantes palabras del médico, ambos hombres cesaron de inmediato. Lucas, incrédulo y con el corazón agitado, se precipitó hacia adelante:
— ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué hay tanta sangre? ¡Este era solo un procedimiento menor!
Lucío se levantó, sus ojos, cargados de intensidad, parecían capaces de quemar un agujero en Lucas:
— No hay ninguna cirugía que pueda garantizar un éxito absoluto. ¡Estás jugando con la vida de Ana!
En ese momento angustiante, Lucas se sumió en un sile