Hugo se vio abrumado al escuchar esas palabras, incapaz de concebir que Lucas aún tuviera pensamientos que lo ataran a aquella mujer.
Aunque ya había aceptado liberar a Ana, Hugo, indudablemente, deseaba que Lucas no se viera más envuelto en complicaciones relacionadas con ella.
Sin perder un instante, Hugo mantuvo a Lucas recostado en la cama, diciendo con premura: —Ella se encuentra bien, en pleno esplendor, no tienes por qué preocuparte. Acabas de despertar, con tu cuerpo aún frágil. ¿Qué hac