Aunque parecía improbable, Ana albergaba una diminuta ilusión en su corazón.
¿Y si, sólo si, el barco venía a recogerla y se alejaba de este lugar?
No quería seguir soportando la amargura de la pérdida de libertad.
El barco se acercaba lentamente a la isla. El corazón de Ana se aceleró de repente, preguntándose si Lucas, tal vez, se había recuperado y había venido a buscarla.
Una sonrisa apareció en el rostro de Ana por primera vez en muchos días.
Rápidamente se acercó y en ese momento, Lucío sa