La cara de Lucas se tornó instantáneamente sombría, pero en este momento no tenía tiempo para seguir reprendiendo a ese sinvergüenza. Soltó el cuello de la camisa de Ignacio y corrió directamente hacia la cubierta del barco. Mientras corría, llamó a los socorristas para que vinieran a ayudar con la búsqueda.
Lucas sentía como si su corazón estuviera siendo quemado por un fuego intenso. Nunca había experimentado tal temor. No se atrevía a pensar qué pasaría si algo le hubiera sucedido a Ana...