Capítulo 226
Sin embargo, Ana abrió la boca, pero su voz ya se había vuelto ronca debido a los largos gritos de auxilio y al agua que había tragado. No podía articular palabras.

Lucas no sabía lo que pasaba por la mente de Ana, solo notaba que la mujer en sus brazos aferraba con fuerza su ropa, como si estuviera sumida en un estado de extrema inseguridad.

Lo único que podía hacer era apretar con fuerza su mano fría y decir —Lo siento, llegué tarde.

Ana negó con fuerza, tratando de comunicarse con gestos, p
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