Antes de que Ana pudiera reaccionar, la puerta se cerró.
Un fuerte olor a alcohol la asaltó, haciendo que quisiera taparse la nariz.
Se apresuró a levantar al hombre que estaba en el suelo, pero al verlo, se dio cuenta de que no era Lucas.
Ana frunció el ceño, ¿qué estaba pasando? ¿Acaso el camarero se había equivocado de habitación?
Antes, sólo había escuchado "Sr. Hernández", así que asumió que era Lucas, sin imaginar que era otro hombre con el mismo apellido.
Resignada, extendió la mano par