Ana, en medio de la desesperación, decidió llamar a Olga. En la situación actual, solo podía fingir cooperar y luego buscar una solución.
Olga, al ver que Ana había llamado como era de esperar, contestó la llamada con aire de triunfo — ¿Qué pasa? ¿Vas a hacer un trato conmigo después de todo?
—Acepto tus condiciones, pero tengo una petición adicional. Mi madre está en tus manos y debe recibir el mismo tratamiento que antes. Además, debes enviarme fotos todos los días para que sepa que mi madre e