La enfermera estaba a punto de explicar algo, pero cuando Lucas llegó, pidió que usaran el mejor medicamento para reducir la fiebre, que también fuera seguro para las mujeres embarazadas. La fría voz del hombre se escuchó desde atrás, interrumpiendo sus palabras.
Naturalmente, ella no se atrevió a desobedecer a este hombre y salió obedientemente.
Solo quedaron Lucas y Ana en la habitación.
Lucas soltó una fría risa, —Parece que te preocupas mucho por el bastardo en tu vientre. Lástima que el ver