Pero Ana tampoco mostró ninguna emoción de resistencia, ella sabía que decir algo ahora solo enfurecería al hombre frente a ella.
—Me voy a bañar.
Ana olió la ropa que llevaba puesta, que había sido impregnada con el fuerte olor a cigarrillo en el auto, lo cual era insoportable para ella en ese momento.
Lucas no dijo nada, y Ana asumió que él estaba de acuerdo. Entró en el baño, abrió el grifo y dejó que el agua caliente le cayera encima.
Fue entonces cuando Ana no pudo evitar agacharse, abrazar