Después de hablar, Lucas se giró para marcharse, ya que entre él y Silvia, no quedaba nada más que decir.
Silvia observaba su resuelta silueta de espaldas, no sabía ya cuántas veces le había dejado ver esa fría espalda y oído sus palabras implacables.
—¿Acaso no te conmovió ni un poco saber que yo también tengo esa cicatriz? ¡La conseguí tratando de salvarte! ¿De verdad no sientes nada?
—En ese momento, claro que te agradecí, por eso podría hacer todo lo posible por curarte, o darte cualquier co