Ana López se interpuso, y el puño de Lucas Hernández, que estaba a punto de golpear ferozmente la cara de Lucío Hernández, se detuvo en el aire, como si estuviera paralizado por un embrujo.
—¡Maldita mujer! ¿Acaso no sabe cuál es su lugar? ¿Por qué sigue protegiendo a Lucío Hernández en un momento así?
Ana López notó el frío destello en sus ojos y se apresuró a explicar: —Lucío Hernández es tu pariente, y por alguien como yo, tío y sobrino se enfrentan. Si Hugo Hernández se entera, seguramente s