Tan pronto como Lantit escuchó esas palabras, se puso algo ansiosa. Ella había venido aquí precisamente para evitar que Ana y Lucío tuvieran la oportunidad de estar a solas. Sin embargo, no sabía cómo detenerlos.
Ana, sorprendida por un momento y tras reflexionar brevemente, se dio cuenta de que Lucío parecía realmente serio, así que no intentó detenerlo más.
—Entonces, vayamos al estudio a hablar.
Dicho esto, ambos se levantaron y se dirigieron al estudio.
Karla observaba la expresión de Lantit