—No hay nada de qué preocuparse, todos están a salvo, lo siento, antes estaba un poco ocupado y no te lo había dicho.
Ana se apresuró a decirle a Lucío que todo estaba bien, para que no se preocupara más.
—Eso es bueno, eso es bueno —Lucío suspiró aliviado al escuchar eso—. ¿Están en casa? Quiero ir a ver a Javier y a José, supongo que aunque no estén heridos, deben estar asustados.
—Todavía estoy en el hospital. Javier y José no están heridos porque su maestra los protegió, así que, estoy aquí