Karla no había terminado de hablar cuando Patricio se levantó de golpe, agarrándola del cuello y levantándola del suelo. Esta posición impedía que Karla respirara, sintiendo cómo su fuerza se escurría lentamente de su cuerpo. Los objetos que sostenía en la mano cayeron al suelo, y un miedo mortal la invadió. Desesperada, comenzó a moverse frenéticamente, luchando por liberarse del agarre del hombre.
Sin embargo, la altura y la fuerza de Patricio eran innegables. Ante él, Karla parecía un corder