—No es nada, solo tiré un poco de basura y charlé un rato con el vecino —Ana se excusó casualmente, y Teresa, al verla, no preguntó más.
Los cuatro se sentaron a la mesa a cenar, y Javier y Jose le contaron a Teresa lo que había pasado en el jardín de niños.
Ana, sentada a un lado, sonreía involuntariamente. Después de todo lo que había pasado, comprendió cuán preciosa era la tranquilidad y sencillez de esos momentos y deseaba que siguieran así en el futuro.
...
Hospital.
El conductor llevó e