Capítulo 1226
—No te preocupes por eso, tu enfermedad no es contagiosa, ellos estarán bien. —Lucas se apresuró a tranquilizarla. Ana, al saber que no pondría en peligro a los dos niños, finalmente se relajó.

Mirando la hora, Lucas se dio cuenta de que ya era muy tarde. Extendió la mano y tocó la frente de Ana, sintiendo que la temperatura era normal, y entonces dijo:

—Deberías dormir un poco más, no pienses demasiado en otras cosas, haré todo lo posible por resolverlas.

La mano del hombre permaneció un moment
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