—Javier, Jose, miren todo esto que hice con mis propias manos, pruébenlo.
Adelina, sintiendo que no podía ayudar en otras cosas, decidió preparar algo para nutrir a los tres, madre e hijos, así que lo hizo con mucho esmero.
Los dos pequeños, acostumbrados en el hospital a comer en la cafetería o a comer comida rápida afuera, aunque antes les encantaba, con el tiempo inevitablemente se cansaron de ello. Los platos caseros de Adelina, aunque simples, les recordaron los días pasados con su abuela m