—Tranquila, no voy a jugar con mi salud. Pero, ¿por qué estás tan nerviosa, Adelina? ¿Acaso me ocultas algo?
Ana miró fijamente a los ojos de Adelina, como intentando leer sus pensamientos más profundos.
—No, nada de eso. Solo pienso que, con las mejores condiciones médicas disponibles, deberías cuidarte mejor. El dinero de la familia Hernández no se debe desperdiciar. Gastemos más como compensación por el daño emocional pasado —Adelina, temerosa de más preguntas, rápidamente cambió de tema con