—Quédense aquí con ella, seguramente despertará pronto.
Lucas tampoco podía asegurarlo. Temía que su ya no tan grandiosa imagen ante los ojos de los dos niños se derrumbara aún más debido a sus mentiras.
Al ver que Lucas no podía ofrecer una respuesta clara, los dos pequeños abandonaron sus interrogantes. Se colocaron a ambos lados de la cama, como si fueran dos guardianes.
Lucas recogió sus mochilas y las puso a un lado. Tras pensar un momento, llamó a la escuela para informar a los maestros de