La expresión en el rostro de Silvia cambió de rojo a blanco, sin saber cómo responder en el momento.
Isabel, al escuchar, se quedó atónita por un segundo. Acto seguido, corrió para tomar del brazo a Jose y evitar que continuara hablando.
—¿Qué estás diciendo? Silvia, lamento la confusión. Es probable que él haya oído algún rumor y te haya malinterpretado. Te aseguro que lo educaré bien. Siento mucho el inconveniente de hoy; me disculparé contigo formalmente en otra ocasión.
Al terminar, Isabel