Ana vio a alguien entrar con una cuerda y esquivó, pero las palabras frías de David resonaron en sus oídos:
—Señorita Ana, sería mejor que te comportaras, dejar de intentar llamar la atención mediante el sufrimiento es inútil.
Dicho esto, ordenó que llevaran a Ana de regreso a su habitación y asignó a dos personas para vigilarla, evitando cualquier intento de suicidio o algo similar de su parte.
David llamó a un médico para que atendiera a Ana. Ella intentó esquivarlo, pero estaba atada de manos