Tras la llegada del médico, Lucas salió a fumar.
El doctor tomó la temperatura de Ana y examinó otras áreas donde estaba lesionada.
—Ya no tienes fiebre y el resto de tus heridas deberían mejorar en un par de días, Srta. Ana. Debes cuidar de ti misma, comer bien y nutrirte adecuadamente.
La doctora era afable y competente, lo que dejó una buena impresión en Ana, quien asintió en respuesta.
—Entendido.
La médica recordó haber visto a Lucas fumando afuera, con un aire de melancolía que era difíci