Su objetivo se encontraba justo a un par de metros a su alcance, al igual que él se encontraba caminando por los vitrales de ese centro comercial de la mano de su prometido.
El hombre casi sintió pena por la mujer al verla tan feliz que por un momento se preguntó ¿Si el padre de ella dejara de hablar al saberla en peligro?
Negó por la estupidez de sus pensamientos. Si el hombre quisiera a su hija dejaría de hablar, pero no lo hacía, continuaba abriendo la boca y hablando con los federales.
Él t