16. Bonita taza la que me has dado.
— Bueno, iré a servirme café en mi nueva taza y a trabajar un poco, que luego mi exesposo se queja de que siempre llego tarde, como si yo tuviera que cumplir un horario como una empleada.
Christian seguía aguantándose las ganas de soltar la carcajada y es que Claire no paraba de poner en jaque a su hijo.
Jareth tenía que admitirlo, lo que le gustaba y aterraba de esa mujer era la forma que tenía para ponerlo sobre las cuerdas y a punto de ponerlo sobre la lona.
—Si, si ya sé lo que me vas a dec