El cuerpo de la mujer callo sin vida con los ojos abiertos, en espera de que los cuervos fueran a por ellos.
Pietro soltó un largo suspiro antes de volver caminando a paso tranquilo hasta el coche que ya le estaba esperando, sacando su móvil para hacer la llamaba que ahora era necesaria hacerle al hijo de su jefe y para el que trabajaba en ese momento.
— Es hora de volver a casa— fue lo único que le dijo cuando él le respondió. Era momento de que el joven príncipe cumpliera con la parte de su t