108. ¿Qué te parece si no lo sabemos…?
Sus uñas se clavaban en los hombros de él al aferrarse a su cuerpo, de su voz salían gemidos, nada comedidos que inundaban toda la habitación, podía sentir como el placer se iba engrosando cada vez más bajo su bajo vientre.
Había extrañado tanto sentirlo, reclamarla así, entregarse así a él va la vez que tomaba todo lo que él tenía para darle.
Sus manos recorrieron su vientre plano hacia arriba, aferrándose a uno de sus senos, jugando con su pezón, endureciéndolo un poco más antes de poder llev