Alaya Montenegro
Una vez más llegué a mi apartamento, tenía ni la menor idea de cómo sentirme, de qué hacer o cómo hacerlo, lo único que tenía claro es que irme a España era la mejor opción.
Aquí ya no tenía nada.
No tenía un esposo que me amaba.
No tenía trabajo.
No tenía familia.
Estaba sola en el mundo o bueno quizás no Jesús era mi familia, era el hermano de mi madre, aquella madre que aparentemente había pasado años buscándome para tenerme consigo.
Respira profundo tratando de no llorar ha