Ernesto se cruzó de brazos y se le humedecieron los ojos.
—Te dije que le iba a decir.
Eros era un niño de una sola palabra, en parte se parece a mí, pero con la gran diferencia que yo era egoísta, machista e infantil. Mientras que él era noble, seguro y maduro.
» ¿Vas a hacerme caso ahora? —El menor afirmó—. Mami no ha escuchado tu promesa.
—Voy a hacerle caso a Eros y hacer mis tareas.
—Ese es mi hermano. —chocaron los puñitos, le dio un beso a su mamá y le dijo algo en el oído.
—¿Quieres dec