40. Ley de causa y efecto
~•⊰ Mike ⊱•~
Llegamos cerca de las diez de la noche a la ciudad de Ámsterdam, que nos recibía con una noche completamente despejada y estrellada, aunque bastante fresca. Nos reunimos en el andén, mientras terminaban de bajar todos del tren.
Por suerte y para nuestra tranquilidad, la señora Sherewood no volvió a sentirse mal, así que el resto del viaje fue bastante tranquilo.
—¡Atención, grupo! —dijo Román—. Espero que vengan con apetito, pues pasaremos a cenar antes de irnos al hotel —explicó,