Gimo y las lágrimas me corren por la cara. Steve jadea y gruñe y me coge con fuerza. Siento que las piernas me empiezan a hormiguear. El placer va aumentando hasta un crescendo ensordecedor. Siento que el corazón me late fuerte en los oídos. Me duelen el coño y el culo de placer. De repente, siento que el placer aumenta hasta un orgasmo increíblemente intenso.
—¡UNNGGHHH! —grito a medias y gruño de placer extremo. Me sacude el cuerpo con una convulsión y luego me aprieta el coño con fuerza. Sie