Julián llegó al restaurante cerca del centro de la ciudad, el mismo donde había acordado encontrarse con Jennifer. Mientras cruzaba la puerta, su mirada recorrió el lugar hasta que vio a una mujer de cabello negro, de media melena, que le hacía señas con la mano desde una mesa en el rincón. Era Jennifer, su amiga de la infancia, que ahora lucía más sofisticada, pero con la misma sonrisa cálida que recordaba.
Julián le devolvió la seña y se dirigió hacia ella. Al llegar, se saludaron con un beso