53 - Amenaza sin gracia.
Valeria se encontraba en la terraza de su lujoso apartamento, con una copa de vino en la mano y una sonrisa de suficiencia dibujada en el rostro. La vista de la ciudad iluminada se extendía ante ella, pero su mente estaba en otro lugar, en otro tiempo. Sabía que tarde o temprano, Pablo aparecería.
Y así fue. La puerta se abrió de golpe y Pablo entró con paso firme y decidido. Su rostro estaba marcado por una mezcla de furia e indignación que no podía ocultar. Acababa de recibir una llamada que