41 - Así es como te gusta.
Emiliano, conduciendo por las calles desiertas, sentía una mezcla de emociones que lo abrumaban. No podía dejar de pensar en el momento que había compartido con Margaret, y en cómo había estado a punto de cruzar una línea que siempre había mantenido clara. Su corazón latía con fuerza, y por primera vez en mucho tiempo, se sentía vulnerable.
Llegó a su casa y se dejó caer en el sofá, su mente reviviendo una y otra vez el instante en que sus ojos se habían conectado con los de Margaret. Sabía que